Por: Liza Medrano,
República Dominicana .-En las últimas semanas, la propuesta de reforma fiscal presentada por el presidente Luis Abinader ha generado un fuerte rechazo por parte de la población dominicana. Los ciudadanos temen que, de haberse aprobado, esta medida habría desatado una crisis económica aún más profunda, afectando directamente el costo de vida y la ya debilitada capacidad adquisitiva de las familias.
En un país donde los precios de la canasta básica se encuentran por las nubes, muchos dominicanos aseguran que la reforma habría sido un golpe devastador. “Si ya todo está caro, con esta reforma todo sería impagable”, comentan personas afectadas por los constantes incrementos en los supermercados y colmados. La preocupación es generalizada: alimentos, medicamentos y hasta consultas médicas habrían visto aumentos significativos, lo que crearía un escenario de caos total.
El salario mínimo actual, insuficiente para cubrir las necesidades básicas, es otra de las grandes preocupaciones. “El sueldo no alcanza ni para comer bien”, expresan trabajadores, quienes claman por un aumento salarial y empleos dignos, en lugar de una carga fiscal que empeoraría la situación. Los ciudadanos piden soluciones reales para aliviar la pobreza y no medidas que dificulten aún más la vida cotidiana.
La voz del pueblo ha sido clara: más que una reforma fiscal, lo que se necesita es un enfoque en la creación de empleos, el aumento de salarios y un apoyo directo a las clases más vulnerables. De lo contrario, la situación podría llevar a un colapso social sin precedentes en la República Dominicana.

